El reparto justo de los bienes patrimoniales que formen parte de una herencia o el cálculo de una legítima es de una importancia capital en las relaciones familiares. Tanto si la división se hace de mutuo acuerdo como si se trata de contrastar las propuestas de cada parte es necesario contar con profesionales que determinen un valor justificado que dé confianza a las partes implicadas.